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La importancia de la hora de oro

Según datos del Ministerio de Sanidad, entre un 60 % y un 75 % de las muertes por accidente se podrían evitar si se hubiera atendido a los heridos durante la primera hora: La hora de oro

Independientemente del trabajo que se realice, consideramos como trabajos en situación de aislamiento aquellos que se realizan en soledad, sin otras personas que desarrollen su labor en el mismo lugar. Por lo general, las personas que realizan estos trabajos no tienen contacto visual con otras personas y, a menudo, no pueden oír ni ser oídos sin el uso de equipos de comunicación (teléfono, interfono, etc.). Es el caso de determinados servicios de vigilantes de seguridad, personal de mantenimiento, técnicos de instalaciones, personal en cámaras frigoríficas, conductores, etc.




Los posibles riesgos a que pueden estar sometidos las personas que trabajan en situación de aislamiento, se pueden encuadrar en dos: riesgos de seguridad (riesgo de accidente derivado de su trabajo o por causas naturales y falta de ayuda o auxilio ante una situación crítica) y riesgo psicosocial (en situaciones de aislamiento se puede producir un desequilibrio en el ser humano que puede dar lugar a conductas alteradas tanto a nivel socio-afectivo, como a nivel cognitivo).

Además de desarrollar los procedimientos necesarios para la atención inmediata según la gravedad potencial de los previsibles riesgos y dotar de medios de comunicación a los trabajadores, se debe considerar la incorporación de medios técnicos de alarma, para aquellas situaciones en las que la persona que trabaja sola se vea imposibilitada de pedir ayuda, por carecer de movilidad y/o iniciativa, es necesario establecer otros medios de aviso, como son, por ejemplo, los dispositivos de pérdida de verticalidad o de pérdida de movimiento.

La propuesta de SSI trata de un dispositivo de alarma que incorpora teléfono móvil, GPS y botón de pánico, así como un acelerómetro que nos permite programar alarmas por inactividad, caída brusca o cambio de posición (vertical-horizontal) respecto a la definida en su configuración, todo ello con tiempos de pre-alarma y alarma programables para cada situación en función de los tipos de trabajo a proteger. Todos los eventos generados por estos dispositivos, se reciben en una plataforma de recepción y gestión de alarmas instalada en el Centro de Control que se defina, para su tratamiento de acuerdo a los procedimientos desarrollados por el Departamento de Seguridad.